
Hola! Mi nombre es Norman, pero -por suerte- mis amigos me dicen Normando y/o peluca. Tengo 19 años muy bien cumplidos, estudio Comunicación Audiovisual en Universidad UNIACC y trabajo como editor en dos sitios: Codigo Morse, un blog de tecnología y en Start+Select, -mi primer proyecto blog de verdad- como tumble-log de videojuegos. Además superviso -con aires de dios olímpico- un foro bien entretenido llamado Tekilazo, donde se quiere crear una comunidad de forma experimental validando la imagen que tenemos todos de los foros.
¿Qué más? Tengo experiencia en muchos ámbitos: soy músico y compositor digital, hago crítica de literatura y cine, además de ostentar amplios conocimientos en mecánica, electrónica, informática, inglés (¡certificado!), fotografía, telefonía, carpintería, construcción y audio/video. Aparte de eso, soy el handyman de mi casa: no hay aparatejo tecnológico que no haya pasado por mis manos.
Vivo en la gran comuna de Maipú con mis padres, mi hermano chico y Luca, un labrador de 5 años. Me considero agnóstico aunque me encante la arquitectura de las iglesias. Asimismo, soy indiferente a la política, lo que no quiere decir que sea ciego a ella: si puedo opinar sobre algo que no me parece, lo hago.
Soy un ávido lector desde los tiernos tres años, juego con cámaras de video y fotográficas desde los ocho, y toco guitarra desde los doce. Desde ahí que no he dejado de experimentar, de hacer cosas y simplemente no detenerme. He estado en tantas actividades extraprogramáticas como años tengo.
Siempre me ha gustado el rock y no dejaré de escucharlo hasta que me muera. Me inclino especialmente por el progresivo, donde destacan bandas como Yes, Genesis, King Crimson, Emerson Lake & Palmer, Rush e incluso Pink Floyd. Otro de mis ritmos predilectos es el jazz, donde la música fusión está permanentemente en mis oidos. De todas formas, adoro toda la música… desde una pieza clásica hasta una composición pop.
Mi filmografía también es una amalgama de mil cosas, pero siempre recalco que mi película favorita es El Padrino, de Francis Ford Coppola. Eso debería bastar. No tengo un libro predilecto además; suelo llevar a Mario Benedetti cuando viajo para sentirme un poco menos solo.
Mis amigos me llaman extraño, freak, retro, posmoderno, incluso barroco y/o romántico. ¿Que soy, en verdad? Todas aquellas opciones y ninguna.





